En la actualidad el estudio de la auto regulación de niños es cada vez más interesante, porque el desarrollo en las habilidades meta cognitivas y de auto regulación contribuyen al aprendizaje. Esto va más allá de las mediciones de coeficiente intelectual. Las últimas investigaciones muestran que las funciones cognitivas y las habilidades de auto regulación temprana en niños pre escolares, muestran una mejor adaptación a la escuela y el desarrollo de otras habilidades académicas. Se ha asociado el manejo de la autorregulación con la capacidad de seguir instrucciones, enfocar la atención y cooperar con la profesora. Estas capacidades son aprendidas y posibles de ser enseñadas. Estas enseñanzas tienen un alto impacto académico (White Brade & Basilio, 2012).

En las observaciones de los niños pre escolares en sus áreas naturales, como en las aulas se observa que participan en actividades lúdicas, auto-iniciadas y en actividades colaborativas en grupos pequeños (White Brade & Basilio, 2012).  En estos contextos las observaciones muestran una amplia gama de comportamientos en donde entra en juego la autorregulación, como procesos de monitoreo y control (White Brade & Basilio, 2012). Las conductas de monitoreo incluían comentarios dirigidos hacia sí, revisión del progreso y seguimiento, valoración del esfuerzo y el nivel de dificultad de la actividad, comportamiento de chequeo y detección de errores, evaluación de la estrategia utilizada, valoración de la calidad del propio desempeño y evaluación de la tarea cuando ya se desempeñó. (White Brade & Basilio, 2012). En el control se incluyó aplicación de las estrategias aprendidas previamente a una situación nueva, repetición de la estrategia para revisar la precisión del resultado, uso de gestos no verbales para apoyar la actividad cognitiva (White Brade & Basilio, 2012).

En los niños pequeños las respuestas van a depender mucho del contexto, por lo que van a haber variables para realizar un juicio de aprendizaje o para ver las dificultades de las tareas, los niños que recién están aprendiendo prestan más atención a señales llamativas, pero menos importantes. Los niños pequeños tienden a ser optimistas de lo que pueden logara y luego esto no siempre se cumple. Los niños más grandes pueden predecir de forma más precisa su desempeño futuro. Estos niños pueden decir de forma más clara de que serán capaces, haciendo una lista de elementos. Sin embargo todo dependerá del formato y el contenido de las tareas. (White Brade & Basilio, 2011).

La capacidad de los niños de tomar decisiones y conocer las consecuencias de la misma ayuda a que el niño tenga autonomía y se sienta motivado, para explorar el mundo que le rodea, así se vuelve responsable y aprende autorregularse. Si al niño se le da libertad para iniciar juegos y actividades, verá su iniciativa reforzada. Es necesario darle la ayuda óptima, demasiada ayuda en tareas que él puede realizar solo le puede hacer sentir que no es capaz de hacerlo. Es importante enseñar al niño a que realice actividades sencillas, con la supervisión del adulto. Por ejemplo guardar sus juguetes o armar un rompecabezas pequeño (Villanueva, Vega & Poncelis, 2011).

Para reforzar la autonomía del niño en la auto regulación se recomienda:

-Dar pequeñas tareas en casa, que no sean peligrosas, como por ejemplo cepillar a la mascota, regar las plantas o guardar las medias. Informarle cuáles son sus obligaciones.

-Darle el tiempo al niño para que realice actividades sencillas como amarrarse los cordones o lavarse los dientes.

– Dejar que el niño responda cuando le preguntan y no darle respondiendo, respetando su autonomía.

-Ayudarle a  recordar sus obligaciones, se puede usar una lista y colocarla en un lugar visible.

Estar disponible para cuando se necesite el apoyo.

Otro aspecto importante de la auto regulación es tener reglas claras consistentes, pero también dar la oportunidad de decidir y planear, enseñando las consecuencias de sus actividades. Cuando el niño aprende las consecuencias lógicas y naturales de sus acciones, se siente más seguro en un mundo predecible que le ayuda a tomar mejores decisiones y hacerse responsable de sus acciones (Villanueva, Vega & Poncelis, 2011).

Recomendaciones:

Tener las reglas claras y la razón por las que existen, evitar reglas vagas como portarse bien y poner reglas específicas como hablar bajo mientras hablo con tu tía.

-Dar oportunidad para planear actividades el fin de semana o la tarde y preguntarle posteriormente que tal le fue con eso. Hablar sobre la importancia de planificar actividades.

-Darle la oportunidad al niño de elegir alternativas entre las cosas que tiene que hacer como por ejemplo: prefieres recoger primero los juguetes o tender la cama?

-Ayudarlo a tomar decisiones, haciéndoles preguntas sobre las consecuencias que tendría una u otra decisión. Por ejemplo: si gastas lo que has ahorrado tendrías que empezar a ahorrar de nuevo para comprar el juguete que querías.

-Permitirle que participe en establecer reglas y consecuencias. Hablar con el niño sobre cuáles podrían ser las consecuencias lógicas de trasgredir una regla. De esta forma también es tomado en cuenta y puede entender que las consecuencias son justas, que hay una causa y un efecto y que no solo es algo que proviene de los padres (Villanueva, Vega & Poncelis, 2011).

– Usar modelos para explicar las consecuencias de actuar de una determinada manera. Por ejemplo con cuentos o películas, en donde se ve lo que les pasa a los niños cuando no sigue las reglas.

-Dar un ambiente con variedad de actividades y materiales para escoger. El niño puede escoger entre actividades con reglas establecidas como juegos de mesa, actividades libres como plastilina y bloques o solución de problemas con rompecabezas o tagrams.

– Tener respeto por las ideas y decisiones del niño. Cuando el niño aprende a pelear y a organizar sus acciones estas pueden parecer poco realistas, es necesario guiarlo a acciones más realistas sin hacerle sentir que lo que planeo es incorrecto (Villanueva, Vega & Poncelis, 2011)

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Otro aspecto importante de la auto regulación es el lenguaje. En la edad pre escolar se da un importante desarrollo del lenguaje. Los niños se hablan a sí mismos para calmarse, darse ideas y para expresar emociones. Aprenden también cuales son las emociones socialmente aceptadas. También aprenden de sus compañeros porque los niños que hacen muchos berrinches o no negocian pueden ser rechazados por los compañeros. Los niños aprenden de los adultos. Si observan que los adultos  utilizan el lenguaje para resolver un conflicto o emociones negativas, lo replicarán (Villanueva, Vega & Poncelis, 2011).

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Recomedaciones:

-Contar historias en donde los personajes utilicen de forma adecuada el lenguaje para la resolución de conflictos.

-Contar anécdotas en donde el adulto se haya sentido frustrado, enojado o triste y encontró una solución para sentirse mejor.

-Poner nombre  a lo que se siente. Cuando el adulto se sienta enojado y el niño pregunte qué le pasa, ser sincero y decir lo que siente. Animarlo a que cuente como se siente él.

– No descalificar las emociones negativas, hacerle sentir que no es malo estar enojado o triste. Pero que hay formas adecuadas de expresarlo y de obtener ayuda.

-Sugerir formas de renegociación. Por ejemplo si dos niños quieren el mismo juguete, enseñarles a usarlo por turnos.

-Modelar la forma en que se negocia, por ejemplo, si dos niños necesitan la computadora, decir, que el uno vaya a arreglar el cuarto, hasta que el otro termine de usarla.

-Dar la posibilidad de ensayar.

-Elogiarlo por utilizar soluciones para expresar emociones.

-Hacerle ver las consecuencias de actuar positivamente. (Villanueva, Vega & Poncelis, 2011)

Existen estrategias de regulación emocional que van en torno a la regulación fisiológica, cognitiva o conductual (Capella & Mendoza, 2011). Los aspectos fisiológicos se relacionan a la biología, que va vinculada a las emociones, como por ejemplo el ritmo cardíaco. Los procesos cognitivos, son pensamientos vinculados con la regularización de emociones, como el manejo de la atención y la forma de interpretar estímulos emocionales. El dominio conductual se relaciona con acciones para manejar las emociones y la expresión (Capella & Mendoza, 2011).

Dentro de las herramientas en estas áreas tenemos:

Inhibición emocional: Es el sobre control de los procesos emocionales, de tal manera que la persona siente una emoción pero no lo expresa de forma explosiva, sino que controla la formad e expresarlo (Capella & Mendoza, 2011).

Afrontamiento emocional: Son esfuerzos adaptativos para tolerar emociones que le pueden provocar estrés, pudiendo responder de manera constructiva y positiva. Implica esfuerzos para actuar en la fuente de  estrés, o para hacer algo sobre la fuente de estrés o para cambiar la situación. También se actúa sobre las emociones asociadas con el estresor, disminuyendo la causa emocional. Habilidad para resolver una situación así cause iras o tristeza.

Regulación emocional: es el manejo adecuado de las emociones según el contexto y la situación, esto influye en los niños que aprenden del modelo de los adultos. La regulación se desarrolla gracias a la socialización, la familia, los profesores, etc. Ya que a través de ellos los niños aprenden que emociones pueden expresar y cómo hacerlo. Por otro lado si los niños ven emociones descontroladas en otros, tendrán dificultades para manejar sus propias emociones.  (Capella & Mendoza, 2011)

En conclusión, la autorregulación emocional es posible en los niños pequeños y tiene varios beneficios positivos en el desarrollo escolar, en el desarrollo de la responsabilidad y en las interrelaciones humanas. Enseñarle al niño es fundamental para que tenga las herramientas adecuadas en su desarrollo y en la adultez.

 Escrito por Psicóloga Adriana Fornasini

 

Referencias

 White Bread David & Basilio Marisol (2012). Emergencia y regulación temprano de autoregulación de  niños preescolares. Revista Profesorado, volumen 16.

Villanueva Laura, Vega Lizbeth & Ponceli  Ma. Fernanda (2011). Creciendo Juntos, estrategias para la auto regulación en niños preescolares. Facultad de Psicología.

Capella Claudia & Mendoza Marcela (2011). Regulación emocional en niños y adolescentes: artículo de revisión. Nociones evolutivas y clínica psicopatológica. Revista Chilena de Psiquiatría. Volumen 22.