Visión de la psicología cognitiva de la ansiedad

Síntomas y distorsiones Cognitivas en la ansiedad

Luengo, 2003 sugiere que para el tratamiento es importante tener en cuenta que el trastorno de ansiedad presenta dentro de sus síntomas distorsiones cognitivas las cuales consisten en interpretaciones erradas a partir de bases subjetivas del individuo, que van relacionadas con sensaciones de dolor o malestar.

Este autor también considera que dentro de estas distorsiones cognitivas se dan procesos de razonamiento, es decir existe una dialéctica, sin embargo está influida por la desadaptación del paciente a partir del trastorno. Estas distorsiones se ven influidas por una fuerte emotividad, generando: tendencia al predominio de lo negativo, vivencia de extrañeza ante lo real y ante si mismo, y distorsiones en la memoria.

Las formas más características de distorsión en la ansiedad son las siguientes (Luengo 2003):

1) Pensamiento dicotómico (todo o nada): Posiciones fijas ante las situaciones, dificultad para matizar o relativizar las circunstancias. Esto genera un tinte fatalista de los hechos que vive el sujeto, ya que hay una tendencia a pensar que su problema no tiene solución, que se va a volver loco, que todo el tiempo va a vivir con pánico. Para su mejora es importante que el paciente sea capaz de matizar su situación dándose cuenta que es un ciclo, que es transitorio y pensar que existen nuevas posibilidades.

2) Hipergeneralización: Elevar a categoría general una situación negativa, haciéndola una ley. Esta distorsión contribuye a que la crisis de ansiedad se dispare, porque el individuo tiende a creer que las situaciones que le afectan no pueden ser modificadas, sino que son inamovibles.

3) Inferencias arbitrarias: (razonamiento emocional): El sujeto cree que lo que siente es la realidad, por lo general son sensaciones negativas por lo cuál aplica su percepción para catalogar las situaciones. Hay una tendencia a llegar a conclusiones fatalistas y creer lo que se siente es la verdad.

4) Conclusiones precipitadas: Tendencia a catalogar las cosas de forma precipitada, sin seguir un razonamiento lógico. El individuo a partir de su tendencia a la frustración conceptualiza la realidad a partir de sus propias experiencias negativas, sin darles una oportunidad a que se desenvuelvan de forma diferente a las que está acostumbrado. Es una reacción que ya se encuentra enraizada y que surge como una sentencia.

5) Magnificación-minimalización: Tendencia a exagerar o magnificar los propios errores poniéndole tintes catastróficos. Al mismo tiempo tiende a disminuir el valor de los propios éxitos haciendo que la mejore se dificulte por él mismo se desvalora.

6) “Tengo que psíquico: Darle importancia extrema a cada acción que efectúa, por lo que todo el tiempo se siente presionado y auto-examinado. Esto genera culpa, el individuo en vez de verse motivado a mejorara siente una gran presión. Cada falla que comete se convierte en un autocastigo y baja de autoestima.

7) Etiquetado Erróneo: Percibe sus propias fallas como desastres irremediables, se ve a si mismo como un perdedor que no puede mejorar, este tipo de etiquetado produce un sentimiento de esclavización ante los propios complejos y desaciertos (Luengo 2003).

Personalización: El sujeto cree que es el centro de todo, por lo que magnifica sus propias fallas. Se cree el responsable de todo lo que sucede en el entorno, por lo que su culpa aumenta, acrecentando su malestar.

Según Luengo (2003) para tratar el trastorno de ansiedad bajo una perspectiva cognitiva, es importante entender los puntos específicos que vive el paciente para captar su cuadro clínico a totalidad e ir manejando cada distorsión puntualmente. Por lo que Luengo (2003) también enfatizará las siguientes distorsiones cognitivas de segundo orden que sufre el paciente:

Sentimiento de Auto abandono

Desinterés en el cuidado personal, estético y en las relaciones interpersonales. El individuo está tan enfocado en su problema que no se concentra en otro tipo de “preocupaciones”. En este caso hay una similitud con la catexia de la depresión.

Miedo al efecto

Existe una auto presión para salir del problema que constituye una barrera, ya que el paciente pone demasiadas expectativas en el tratamiento.

Tristeza subjetiva por la situación personal

El individuo vive en un constante dolor al ver que los demás individuos son libres y felices, mientras el se ve lleno de limitaciones, imposibilitado de manejar su vida, pensamientos o acciones. Estos episodios de tristeza se asemejan a los de desamparo aprendido por lo que al individuo se le dificulta recibir mensajes positivos o creer que es posible una mejora.

Sensación de maltratar a su entorno inmediato

El paciente siente que genera malestar en su entorno por la preocupación de la gente que le rodea de su situación. Siente que sus familiares se preocupan por el y por lo tanto reacciona sintiéndose culpable, malhumorado y hasta rechazando el entorno.

Incomodidad en la comunicación del trastorno al entorno

dado la escasa comprensión del medio al trastorno de ansiedad el sujeto se siente frustrado ya que siente que la gente que le rodea no es capas de entender lo que le pasa y lo ven como alguien estancado no que no tiene la suficiente voluntad para salir del problema. Por lo tanto el individuo vive insatisfecho con el medio y consigo mismo, sintiéndose solo, sin comunicar lo que le pasa por miedo a no ser entendido. Todo este cuadro genera nuevamente aversión, agresividad y ruptura con el entorno.

Sentimiento de soledad “trágica”

A partir de la incapacidad de comunicarse con el entorno el sujeto se siente solo “existencialmente”, cree que es un ser único, irrepetible e incomprendido. Sumándose está soledad a todo el cuadro de desamparo aprendido, ansiedad y falta de control de si mismo.

Miedo a existir sin el problema

Ve al problema como una parte fundamental de si mismo, que lo identifica. Esta gran identificación con el problema hace que el individuo no se vea sin él, tiene temor a algo nuevo porque lo ve desconocido. El problema se ha constituido en una rutina y además es un atributo que lo identifica del resto; permitiéndole tener ciertos “beneficios” . Los beneficios de no tomar las rindas de la propia vida y tener que auto responsabilizarse de lo que le pasa y siente como cualquier individuo “normal”.

Sensación de poseer un yo fuera de la realidad

Se siente como si estuviera fuera del mundo porque vive ensimismado. Por lo tanto cualquier posibilidad de ayuda es vista como algo irreal que no llegará a su historia. A parte de esto este mismo ensimismamiento es un factor que refuerza las interpretaciones erróneas de la realidad, creyendo que su mundo interno es la única realidad que existe.

Enojo ante la propia vulnerabilidad

Cada vez que el individuo asiste a una terapia o pide ayuda siente que su estado de vulnerabilidad se magnifica. Es decir que al aceptar su problema se ve como una carga, como un sujeto que no tiene libertad, ni capacidad de dirigir su propia vida. Por lo tanto el mismo hecho de aceptar que necesita terapia, hace que el sujeto sienta agresividad hacia si mismo por no poder ser autosuficiente y además siente aversión hacia el medio por ser una carga para este.

Miedo a ser un loco o un enfermo mental

La carencia de una explicación del origen y desarrollo del trastorno de ansiedad hacen que el individuo sienta que su estado irá empeorando con el tiempo hasta llevarlo a la locura. Por lo tanto el paciente vive tratando de captar nuevos síntomas o indicios de que está empeorando. El fatalismo propio del sujeto ansioso combinado con una sensación de falta de control hace que viva con el constante miedo de llegar a ser un enfermo mental. Está situación va incrementando el estado de ansiedad ya existente en el individuo.

Miedo a un progresivo deterioro de la vida personal

El individuo tiene una tendencia a pensar negativamente, lo cual lo lleva a desarrollar ideas fatalistas de desamparo y sufrimiento. El sujeto con trastorno de ansiedad siente que su vida se deteriora a medida que pasa el tiempo y esto empeora el cuadro general del paciente. Cree que su vida terminará de forma fatal porque percibe que su situación se va deteriorando con cada día que pasa. El trastorno provoca una desadaptabilidad única en cada paciente, al compararse con el resto de personas sienten un frustración al ver sus limitaciones.

Miedo a confesar el problema

A pesar de la obvia pérdida de libertad que siente el paciente en su vida prefiere ocultar la situación que vive. Por miedo a que al contarle su estado al terapeuta reciba una noticia grave e irreversible, por lo tanto el paciente con trastorno de ansiedad tiende a minimizar su estado.

Miedo al miedo

El sujeto tiende a sobre vigilar cualquier posibilidad de ansiedad, provocada por situaciones que lo hacen sentir incomodo, por lo tanto se protege de la posibilidad de una situación no controlada. Le teme a situaciones irreales que no han sucedido todavía y que probablemente nos sucedan después.

Miedo a tener un arrebato

Temor a que se incremente la ansiedad por tocar temas que son considerados delicados y que se genere un ataque que no se pueda controlar. Dado que en el trastorno de ansiedad los cambios anímicos se dan de forma repentina sin que el sujeto tenga un control sobre sus temores y pensamientos negativos, este teme que esto suceda en medio de la terapia.

Existen también distorsiones cognitivas que generan en el paciente una resistencia hacia la terapia (Luego 2003):

Ansiedad hacia la terapia, desconfianza de que el terapeuta le pueda ayudar, incredulidad de que alguien le pueda penetrar en su interior, lastima hacia el terapeuta porque cree que es una causa perdida, temor a la indiscreción del terapeuta, desconfianza de que funcione la terapia, urgencia de resultados, miedo a que el terapeuta no le pueda ayudar. dificultad para describir el problema, miedo de que el tratamiento sea doloroso, miedo a sentirse peor después de acudir donde el terapeuta.

Después de puntualizar cada uno de los síntomas del la persona con ansiedad, lo que se intenta en la terapia según Luengo (2003) es ir neutralizando cada una de las distorsiones. El primer paso a seguir es cambiar o re-dirigir el pensamiento ilógico. Se debe tener cuidado de darle al paciente mensajes que incrementen su negativismo, se lo debe reforzar con mensajes positivos y de esperanza en su mejoría.

Con el uso de la verbalización de procesos psíquicos se va trabajando con el paciente de tal forma que se tope cada punto pra conversarlo y trabajarlo.

La meta de la terapia es ir trabajando con el paciente con cada una de estas creencias que le perjudican y buscar alternativas de pensamiento uqe resulten más utiles para manejarse en el entorno. Todo esto entendiendo que cada persona es diferente, que los contextos pueden variasy y utilizando simpre la compresión y el apoyo afectuoso por parte del terapeuta, ante esta situación dificil.

Por Psicóloga Adriana Fornasini
Te ofrecemos terapia para la ansiedad – Psicólogos Quito

BIbliografía:

  • Luengo Doménec. 2003. Vencer la Ansiedad. Barcelona. Ediciones Paidós Iberoamérica.
  • Barlow David, Burand Mark. 2001. Psicología Anormal. México. Internacional Thomsom Editores.
  • Beck Aaton T. 1976. Cognitive Theraphy and the Emotional Disorders. U.S.A. Penguin Book.